Dulce Espíritu Santo del Padre y del Hijo, se la vida de mi alma. Que tu gracia santificante arraigue y crezca en mi de día en día dando vida y vigor a todos mis actos. Fuente de infinita bondad aumenta en mi la Fe, la esperanza y la caridad para que yo crea en tu palabra mas firmemente, descanse en vuestra bondad y ame mas ardientemente.
Dios de infinito poder, fortifica mi flaqueza. Llename de los siete dones del Espíritu Santo, para que siempre salga victorioso de todos mis enemigos espirituales y pueda obtener la corona de la vida. Amen.